3 oct 2012

Soundplay, parte II: We Were You.



El otro juego de Soundplay que me gustaría destacar es We Were You. Lo interesante es que toma una ruta bastante inusual para combinar la música con el juego: en lugar de hacer algo rítimico o de una manera similar usar el sonido para dar estructura a la actividad, se concentra en darle contexto a las metáforas un tanto vagas de "Intro" por M83 (del disco Hurry Up, We're Dreaming). Desde ahora va a ser imposible escuchar ese tema sin pensar en mamuts, tigres, bosques e inundaciones. Se trata más de capturar un ambiente, una sensación: es una épica resumida que, sin embargo, guarda un secreto. Esto aparece en la música, que alterna entre murmullos y gritos, sonidos sutiles y coros intencionalmente majestuosos.



Realmente, es la otra cara de lo que escribí sobre juegos e historia al hablar de Sun God. Tiendo a apreciar las formas más abstractas. Más en los juegos porque, en principio, están más cerca de la música que del cine, no importa lo que diga Mass Effect. Lo fundamental en los juegos no es la historia, ni los gráficos o los sonidos, son las reglas. Las reglas son abstractas por definición, aunque pueda hacerse un buen esfuerzo contextualizándolas y haciéndonos creer que son gravedad, decisión, intención, velocidad, etc. Sin embargo, siempre está la discusión de dónde está la barrera entre un juego y ficción interactiva. Desde que jugué Thirty Flights of Loving sentí que era necesario ablandar un poco mis estándares al respecto. Es valorable incluir al espectador en la obra y no siempre tiene que ser a modo de juego (varios experimentos se hicieron al respecto en distintas disciplinas, particularmente en el Pop Art). En los juegos, me gusta la idea que proponen los términos en inglés: uno participa de una actividad, jugar: play -que coincide con el nombre para una obra de teatro- y es un jugador: player, que coincide con ser un actor. Eso es exactamente lo que ocurre: nos corresponde realizar una serie de acciones determinadas en el juego -play a part- sin las cuáles la obra no está completa. Mass Effect (y similares), entonces, combina(n) ficción interactiva y juego más o menos en la misma medida. Tetris es más juego.

En el caso de We Were You estamos bien posicionados del lado de la ficción interactiva, aferrados a un relato metaficcional propuesto por las primeras líneas de "Intro":

We didn't need a story
We didn't need the real world
We just had to keep walking
And we became the stories, we became the places
We were the lights, the deserts, the faraway world
We were you before you even existed

Y la parte que nos toca ser es la de un protagonista-narrador-espectador que cuenta historias de las que forma parte y a quien se le narran otras desde personajes que -probablemente- provienen de su propia imaginación. En fin, no quiero hacer análisis literarios de relatos enmarcados y esas boludeces, quiero hablar de algo importante: jugar.

El juego es la manera fundamental en la que aprendemos cosas del mundo, desde que nacemos. Como arte, es la forma de introducirnos a nuevos mundos y, entonces, a nuevas formas de acercarnos al mundo. Cada juego requiere un nuevo aprendizaje; la gente que juega no puede evitar desarrollar imaginación y capacidad de abstracción porque está en constante aprendizaje, en constante recorrido por mundos nuevos. No podemos tener nociones muy rígidas de "mundo real", porque los mundos de los juegos también son reales, aunque no se parezcan al que habitamos la mayor parte del día. Jugar es una acción muy poderosa. Pero lo que aprendí con Thirty Flights of Loving y We Were You es que a veces el sólo hecho de inetarctuar directamente con una obra es suficiente: no sería lo mismo ver la película de estos juegos que huir de un aeropuerto cargando a tu compañero de batalla en una silla de ruedas improvisada o recorrer los campos nevados a lomo de mamut y perseguir a un tigre insidioso por el bosque uno mismo. Esas líneas citadas de "Intro" cobran un sentido muy particular cuando se las relaciona con jugar y de eso se trata WWY: dar nuevo significado a la canción a la que está atado.

Recomiendo acercarse a We Were You con ganas de leer y participar (un poco) de una fábula y ser abrumado por un mundo nuevo con ilusión infantil. Es sorpresivamente emocionante y grandilocuente. La acción pasa más que nada por decidir la dirección de un diálogo para llegar a conclusiones diferentes, pero el viaje es interesante.

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